Capítulo 2: La naturaleza del conocimiento y las implicaciones para la educación

2.7 ¿La naturaleza del conocimiento está cambiando?

Figura 2.7 El conocimiento académico es una forma de conocimiento de segundo orden que busca abstracciones y generalizaciones basadas en el razonamiento y la evidencia. Imagen: © Wallpoper/Wikipedia

2.7.1 El conocimiento y la tecnología

Antes de pasar a aspectos más pragmáticos de la enseñanza en la era digital, es necesario abordar la cuestión de si el desarrollo de la tecnología digital ha cambiado realmente la naturaleza del conocimiento, porque si ese es el caso, entonces esto va a influir fuertemente lo que se necesita enseñar, así como la forma en que se enseñará.

Los conectivistas Siemens y Downes argumentan que Internet ha cambiado la naturaleza del conocimiento. Sostienen que el conocimiento “importante” o “válido” es hoy diferente a las formas de conocimiento de antes, particularmente el conocimiento académico. Downes (2007) sostiene que las nuevas tecnologías permiten la desinstitucionalización del aprendizaje. Chris Anderson, editor de la revista Wired y ahora CEO de TED Talks argumenta (2008) que las correlaciones de los metadatos masivos pueden sustituir a los métodos científicos “tradicionales” para la creación de nuevo conocimiento:

“La filosofía de la fundación Google es que no sabemos por qué una página es mejor que otra: si las estadísticas de los enlaces entrantes dicen que lo es, eso es suficiente. No es necesario un análisis semántico o causal… Este es un mundo donde el caudal de datos y la matemática aplicada reemplazan a todas las otras herramientas que se puedan considerar, como todas las teorías del comportamiento humano, desde la lingüística a la sociología. Ni hablar de la taxonomía, la ontología y la psicología. ¿Quién sabe por qué las personas hacen lo que hacen? El punto es que lo hacen, y podemos rastrear y medirlo con fidelidad sin precedentes. Con datos suficientes, los números hablan por sí mismos.”

El gran objetivo aquí no es la publicidad. Es la ciencia. El método científico se construye alrededor de hipótesis comprobables. Estos modelos, en su mayor parte, son sistemas visualizados en las mentes de los científicos. Los modelos son probados, y los experimentos confirman o falsifican los modelos teóricos de cómo funciona el mundo. Ésta es la forma en que la ciencia ha trabajado durante cientos de años. Los científicos están entrenados para reconocer que la correlación no es causalidad, que no conviene sacar las conclusiones simplemente sobre la base de la correlación entre X e Y (que podría ser sólo una coincidencia). En su lugar, usted debe entender los mecanismos subyacentes que conectan los dos. Una vez que tenga un modelo, se pueden conectar los conjuntos de datos con confianza. Los datos sin un modelo son sólo ruido. Sin embargo, frente a datos masivos, este enfoque de la ciencia -hipotetizar, modelar, probar- queda obsoleto.

(Cabe señalar que esto fue escrito antes del colapso de los mercados financieros, debido principalmente a que quienes los utilizan no entienden la lógica subyacente que creó los datos).

El libro de Jane Gilbert, “Alcanzando la ola del Conocimiento” (2005), se dirige directamente a la suposición de que la naturaleza del conocimiento está cambiando. Sobre la base de las publicaciones de Manuel Castells (2000) y de Jean-François Lyotard (1984), ella escribe (p. 35):

“Castells dice que… el conocimiento no es un objeto, sino una serie de redes y fluye… el nuevo conocimiento es un proceso, no un producto… que se produce no en la mente de las personas, sino en las interacciones entre las personas…”

Según Lyotard, “la idea tradicional de que la adquisición de conocimientos entrena la mente se convertiría en obsoleta, al igual que la idea del conocimiento como un conjunto de verdades universales. En su lugar, habrá muchas verdades, muchos conocimientos y muchas formas de la razón. Como resultado… las fronteras entre las disciplinas tradicionales se están disolviendo, los métodos tradicionales de representación del conocimiento (libros, documentos académicos, etc.) son cada vez menos importantes, y el rol de los académicos tradicionales o los expertos está experimentando un cambio importante.”

En la década de 1960, Marshal McLuhan sostenía que el medio es el mensaje; la forma en que la información se representa y se transmite está cambiando así como nuestro enfoque y comprensión debido a que la información se mueve entre y dentro de diferentes medios. Si la información y el conocimiento están representados y más significativamente ahora fluyen de otra manera, ¿cómo afecta a los procesos educativos, como la enseñanza y el aprendizaje?

Una de las formas en la que el conocimiento está cambiando es, sin duda, el modo en el que se representa. Hay que recordar que Sócrates criticó la escritura aludiendo que no podía llegar al conocimiento “verdadero” que es el que se manifiesta desde el diálogo verbal y la oratoria. La escritura es importante porque proporciona un registro permanente de los conocimientos. La imprenta fue importante porque permitió que la palabra escrita llegara a muchas más personas. Como consecuencia, los eruditos podían desafiar e interpretar mejor a través de la reflexión de lo que otros habían escrito y sostener sus propias posiciones con mayor precisión y cuidado. Muchos estudiosos creen que una de las consecuencias del desarrollo de la impresión en gran escala fue que el Renacimiento, el siglo de las luces, y la academia moderna en consecuencia, llegaron a depender del medio de la impresión.

Ahora tenemos otras formas de grabar y transmitir el conocimiento que pueden ser estudiadas tales como el video, el audio, las animaciones y los gráficos e Internet que ha expandido enormemente la velocidad y el alcance por el cual estas representaciones del conocimiento pueden ser transmitidas. En el Capítulo 8 y el Capítulo 9 se verá en detalle que los medios no son neutrales sino que representan significado de diferentes maneras.

2.7.2 El conocimiento como mercancía

Todos los autores coinciden en que el “nuevo” conocimiento en la era de la sociedad del conocimiento está relacionado con la comercialización del conocimiento: “se define no por lo que es, sino por lo que puede hacer.” (Gilbert, p.35). “La capacidad de poseer, comprar y vender conocimiento ha contribuido, principalmente al desarrollo de las nuevas sociedades, basadas en el conocimiento.”

En una sociedad basada en el conocimiento, se hace especial hincapié en la utilidad de los conocimientos con fines comerciales. Como resultado, se hace más énfasis sobre cierto tipo de conocimiento práctico inmediato que sobre la investigación a largo plazo, por ejemplo, debido a la fuerte relación entre el conocimiento puro y el conocimiento aplicado, esto sea probablemente un error, incluso en términos de desarrollo económico.

La cuestión no es tanto la naturaleza del conocimiento, sino cómo los estudiantes llegan a adquirir ese conocimiento y aprenden a utilizarlo. Como argumenté en el Capítulo 1, se requiere un mayor énfasis en el desarrollo y en las competencias de aprendizaje para aplicar los conocimientos, en lugar de un enfoque relacionado con la enseñanza de los contenidos. También se tratará más adelante en este libro que los estudiantes tienen muchas más fuentes de información, además del profesor o instructor y que una cuestión educativa clave es la gestión de grandes cantidades de conocimientos. Dado que el conocimiento es dinámico, en crecimiento y en constante cambio, los estudiantes necesitan desarrollar las competencias y aprender a utilizar las herramientas que les permitan seguir aprendiendo.

Quiere decir que el conocimiento ¿ahora es diferente? Voy a argumentar que en la era digital, algunos aspectos del conocimiento cambian considerablemente, pero otros no, por lo menos en esencia. En particular, se argumenta que el conocimiento académico, en términos de sus valores y metas, no debe cambiar mucho, pero la forma en que se representa y se aplica debería cambiar.

2.7.3 La naturaleza del conocimiento académico

El conocimiento académico es una forma específica de conocimiento que tiene características que lo diferencian de otro tipo de conocimiento, y en particular del conocimiento o las creencias basadas únicamente en la experiencia personal directa. En resumen, el conocimiento académico es una forma de conocimiento de segundo orden que busca abstracciones y generalizaciones basadas en el razonamiento y la evidencia.

Los componentes fundamentales del conocimiento académico son:

  • la transparencia
  • la codificación
  • la reproducción
  • la comunicabilidad

La transparencia significa que la fuente del conocimiento puede ser rastreada y verificada. La codificación consiste en que el conocimiento puede ser representado de manera coherente en alguna forma (palabras, símbolos, video) que permite la interpretación por una persona distinta que el creador. El conocimiento puede ser reproducido o tener múltiples copias. Por último, el conocimiento debe estar en una forma tal que pueda ser comunicado y hasta cuestionado por otros.

Laurillard (2001) reconoce la importancia de relacionar la experiencia directa del mundo para lograr la comprensión de los conceptos y procesos académicos, sin embargo, sostiene que la enseñanza a nivel universitario debe ir más allá de la experiencia directa de reflexión, análisis y explicaciones de esas experiencias directas. Debido a que cada disciplina académica tiene un conjunto específico de convenciones y supuestos sobre la naturaleza del conocimiento dentro de su disciplina, los estudiantes de educación superior necesitan cambiar los puntos de vista de su experiencia cotidiana para que coincida con los de la temática de la asignatura.

Como resultado, Laurillard sostiene que la enseñanza universitaria es “esencialmente una actividad retórica, que persuade a los estudiantes a cambiar su forma de experimentar el mundo” (p.28). Laurillard continúa indicando que debido a que el conocimiento académico tiene este carácter de segundo orden, se basa en gran medida en la representación simbólica, como el lenguaje, los símbolos matemáticos, “o cualquier otro sistema de símbolos que puede representar una descripción del mundo, y requiere de interpretación (p.27) para que la mediación suceda.”

Si el conocimiento académico requiere mediación, entonces tiene una gran importancia el uso de la tecnología. El idioma (es decir, la lectura y la expresión oral) es un canal para mediar en el conocimiento. Los medios como el video, el audio, y la informática también pueden proporcionar a los profesores canales alternativos de mediación.

Las reflexiones de Laurillard sobre la naturaleza del conocimiento académico son un contrapeso a la opinión de que los estudiantes pueden construir de forma automática conocimiento a través de la argumentación y la discusión con sus compañeros, o el estudio autodirigido, o la sabiduría de la multitud. Para el conocimiento académico, el rol del profesor es ayudar a que los estudiantes comprendan no sólo los hechos o conceptos en una disciplina, sino también las reglas y las convenciones para obtener y validar el conocimiento en el contexto de esa disciplina. El conocimiento académico comparte valores o criterios comunes, por lo que el conocimiento académico en sí es un enfoque epistemológico particular.

2.7.4 Conocimiento académico vs. conocimiento aplicado

En una sociedad basada en el conocimiento, el conocimiento que conduce a la innovación y a la actividad comercial ahora se reconoce como fundamental para el desarrollo económico. Una vez más, hay una tendencia a argumentar que este tipo de conocimiento -el conocimiento “comercial”- es diferente del conocimiento académico. Diría que a veces lo es, y a veces no lo es.

No tengo ninguna observación sobre el punto de vista de que el conocimiento es el motor de la mayoría de las economías modernas, y que esto representa un cambio importante respecto de la “vieja” economía industrial, donde los recursos naturales (carbón, petróleo, hierro), maquinaria y mano de obra barata fueron los motores predominantes. Reto la idea de que la naturaleza del conocimiento ha sufrido cambios radicales.

La dificultad que tengo con las amplias generalizaciones sobre la naturaleza cambiante del conocimiento es que siempre ha habido diferentes tipos de conocimiento. Uno de mis primeros trabajos fue en una fábrica de cerveza en el East End de Londres en 1959. Era uno de varios estudiantes contratados durante las vacaciones de verano. Uno de mis compañeros estudiantes era un brillante matemático. En cada almuerzo, los trabajadores cerveceros jugaban a las cartas (brag de tres cartas) por grandes sumas de dinero, pero nunca nos dejaban jugar con ellos. Mi amigo estudiante estaba desesperado por jugar una partida y finalmente, en la última semana, lo dejaron entrar. Le ganaron rápidamente todos sus salarios. Él sabía sobre números y probabilidades, pero todavía había una gran cantidad de conocimiento no académico que no sabía sobre jugar cartas por dinero, especialmente en contra de un grupo de amigos que juegan juntos en lugar de uno contra el otro.

Lo que observa Gilbert es que el conocimiento académico siempre ha sido más valorado en la educación que el conocimiento “cotidiano”. Sin embargo, en el mundo “real”, se valora todo tipo de conocimientos, dependiendo del contexto. Así, mientras que las creencias sobre lo que constituye el conocimiento “importante” pueden estar cambiando, esto no quiere decir que la naturaleza del conocimiento académico está cambiando.

Gilbert argumenta que en una sociedad del conocimiento, se ha producido un cambio en la valoración del conocimiento aplicado sobre el conocimiento académico en la sociedad en general, pero esto no ha sido reconocido o aceptado en la educación (y en particular en el sistema escolar). Ella ve al conocimiento académico asociado con las disciplinas específicas como las matemáticas y la filosofía, mientras que el conocimiento aplicado es saber cómo hacer las cosas, y por lo tanto, por definición, tiende a ser multidisciplinar. Gilbert argumenta (p 159-160) que el conocimiento académico es:

“conocimiento de autoridad, objetivo y universal. Es abstracto, riguroso, atemporal -y difícil-. Es un conocimiento que va más allá del conocimiento aquí y ahora de la experiencia cotidiana a un plano más alto de comprensión… Por el contrario, el conocimiento aplicado es el conocimiento práctico que se produce al poner en práctica los conocimientos académicos. Se adquiere a través de la experiencia, al probar cosas hasta que funcionen en situaciones del mundo real.”

Otro tipo de conocimiento que no se ajusta a la definición de conocimiento académico se basa en ese tipo de experiencia, la artesanía tradicional, prueba y error, y la mejora de la calidad a través del cambio continuo basado en la experiencia del trabajador -por no hablar de cómo ganar un juego de cartas-.

Estoy de acuerdo en que el conocimiento académico es diferente del conocimiento cotidiano, pero reto la idea de que el conocimiento académico es “puro”, no aplicado. Ésta es una definición demasiado estrecha, ya que excluye a todas las escuelas de oficio y disciplinas profesionales, como ingeniería, medicina, derecho, negocios, la educación que “aplica” el conocimiento académico. Éstas son áreas de la universidad aceptadas y “valoradas” como disciplinas “puras” de las humanidades y la ciencia, y sus actividades cumplen con todos los criterios de conocimiento académico establecidos por Gilbert.

Haciendo una distinción entre el conocimiento académico y aplicado se pierde el punto real sobre el tipo de educación que se necesita en una sociedad del conocimiento y la era digital. No es sólo el conocimiento -puro o aplicado- el que es importante, sino también la cultura digital, las competencias asociadas con la formación continua y las actitudes/ética y el comportamiento social.

El conocimiento no es sólo estático sino dinámico. Tampoco “fluye” solamente. El contenido importa, así como las discusiones o interpretaciones que hacemos sobre el contenido. ¿De dónde viene el “contenido” que va y viene en los debates en Internet? Puede que no se origine o termine en las cabezas de las personas, pero De hecho fluye a través de ellos, donde se interpreta y se transforma. El conocimiento puede ser dinámico y cambiante, pero en algún momento cada persona lo conforma, aunque sólo por un breve tiempo, al pensar sobre que es el conocimiento, aunque con el tiempo este cambie, se expanda o se comprenda con mayor profundidad. Por lo tanto, ese “contenido” es importante, aunque saber (a) cómo adquirir contenidos y (b) qué hacer con el contenido que hemos adquirido, sea aún más importante.

Por lo tanto, no es suficiente enseñar sólo contenido académico (aplicado o no). Es igualmente importante también que los estudiantes desarrollen la capacidad de saber cómo encontrar, analizar, organizar y aplicar la información/contenido en sus actividades profesionales y personales, la capacidad de asumir la responsabilidad de su propio aprendizaje, y ser flexibles y adaptables en el desarrollo de nuevos conocimientos y competencias. Todo esto es necesario debido a la explosión en la cantidad de conocimiento en cualquier campo profesional que hace imposible memorizar o incluso estar al tanto de los avances en la materia o mantenerse actualizado después de graduarse.

Para lograrlo los estudiantes deben tener acceso a la información apropiada y pertinente, saber cómo encontrarla, y deben tener la oportunidad de aplicar y practicar lo que han aprendido. De este modo, el aprendizaje tiene que ser una combinación de contenidos, competencias y actitudes, y cada vez más aplicable a todas las áreas de estudio. Esto no quiere decir que no hay lugar para buscar verdades universales, leyes o principios fundamentales, sino que deben estos ser incorporados a un contexto de aprendizaje más amplio. La capacidad de utilizar las tecnologías digitales debe ser una parte integral de su aprendizaje, y a su vez debe estar relacionada con los contenidos y competencias adecuadas dentro de su área de estudio.

Además, no se debe ignorar la importancia del conocimiento no académico en el desarrollo de las industrias basadas en el conocimiento. Otras formas de conocimiento han demostrado ser igualmente valiosas. Por ejemplo, es importante dentro de una empresa gestionar el conocimiento cotidiano de los empleados a través de una mejor comunicación interna, fomentando la creación de redes externas, y las recompensas para la colaboración y la participación en la mejora de productos y servicios.

2.7.5 La importancia del conocimiento académico en la sociedad del conocimiento

 Una sobreestimación de la funcionalidad del conocimiento resultará en que el “conocimiento académico” sea implícitamente visto como irrelevante para la sociedad. Sin embargo, ha sido la explosión del conocimiento académico la que dio origen a las bases de la sociedad del conocimiento. Fue el desarrollo académico en las ciencias, la medicina y la ingeniería que llevó al desarrollo de Internet, la biotecnología, los servicios financieros digitales, los programas informáticos y de telecomunicaciones, etc. De hecho, no es ninguna coincidencia que los países más avanzados en las industrias basadas en el conocimiento fueron los que tuvieron las mayores tasas de participación en la educación universitaria.

En consecuencia, cuando el conocimiento académico no es “puro” o atemporal u objetivamente “verdadero”, son los principios o valores los que impulsan al conocimiento académico más relevante. Aunque a veces no se alcance, el objetivo de los estudios académicos es llegar a la comprensión profunda, a los principios generales, a las teorías de base empírica, atemporalidad, etc., incluso si el conocimiento es dinámico, cambiante y en constante evolución. El conocimiento académico no es perfecto, pero tiene valor debido a las normas que requiere. Ni el conocimiento académico o los métodos científicos pierden fuerza. Existe evidencia a nuestro alrededor: que el conocimiento académico es el que genera los nuevos tratamientos con fármacos, nuevos entendimientos del cambio climático, avances tecnológicos, y sin duda nueva generación de conocimiento.

De hecho, más que nunca, tenemos que mantener los elementos de conocimiento académico, como el rigor, la abstracción, la generalización basada en la evidencia, la evidencia empírica, el racionalismo y la independencia académica. Son estos elementos de la educación que han permitido el rápido crecimiento económico tanto en la industria como en las sociedades del conocimiento. La diferencia ahora es que estos elementos no son suficientes; sino que deben combinarse con nuevos enfoques de enseñanza y aprendizaje.

2.7.6 El conocimiento académico y otras formas de conocimiento

Como se mencionó anteriormente, hay muchas otras formas de conocimiento que son útiles o valiosas, además de los conocimientos académicos. Hay un creciente interés de los gobiernos y las empresas en el desarrollo de las competencias profesionales u oficios.

Los profesores o instructores son responsables de desarrollar también estas áreas de conocimiento. En particular, las competencias que requieren destreza manual, para ejecutar música o teatro, las capacidades para la producción de entretenimiento, las destrezas en el deporte o la gestión deportiva, son todos ejemplos de formas de conocimiento que tradicionalmente no han sido considerados “académicas”.

Sin embargo, una característica de una sociedad digital es que cada vez más estas competencias vocacionales requieren de una mayor proporción de conocimiento académico o conocimiento intelectual y conceptual, y tambiéon de destrezas. Por ejemplo, actualmente se exige tener la capacidad avanzada matemática y/o científica en muchos oficios y profesiones como ingenieros de redes, ingenieros eléctricos, mecánicos de automóviles, enfermeras y otros profesionales de la salud. El componente de “conocimiento” de su trabajo se ha incrementado en los últimos años.

La naturaleza del trabajo también está cambiando. Por ejemplo, actualmente los mecánicos de automóviles se centran cada vez más en el diagnóstico y la resolución de problemas ya que los vehículos tienen muchos componentes digitales y estos se deben sustituir en lugar de ser reparados. Las enfermeras ahora realizan tareas en áreas que antes eran realizadas por los médicos o los especialistas. Muchos trabajadores ahora también necesitan competencias interpersonales, sobre todo si están en contacto con el público. Al mismo tiempo, como vimos en el Capítulo 1, las áreas académicas más tradicionales necesitan focalizarse en el desarrollo de competencias, por lo tanto los límites artificiales entre el conocimiento puro y aplicado están empezando a desvanecerse.

En conclusión, actualmente, la mayoría de los trabajos requiere de conocimiento académico y de conocimiento basado en competencias. El conocimiento académico y el basado en competencias también deben estar integrados y contextualizados. Como resultado, la demanda de responsables de la enseñanza y la instrucción se ha incrementado pero, fundamentalmente, estas nuevas demandas de profesores en la era digital revelan que es necesario incrementar el nivel de competencias para hacer frente a las nuevas demandas.

Actividad 2.7 Epistemología y conocimiento académico

Utilice el cuadro de comentarios, con el título 2.7, para responder a las siguientes preguntas:

  1. ¿Puede indicar la posición epistemológica que impulsa su enseñanza? (indique la disciplina que enseña). ¿Se ajusta a alguna de las posiciones epistemológicas descriptas en este capítulo? ¿Cómo funciona en la práctica en su tarea?
  1. ¿Puede justificar el papel de “profesor” en una sociedad digital, donde las personas pueden encontrar todo lo que necesitan en Internet y de sus amigos o incluso desconocidos? ¿Cómo cree que el papel del profesor podría o debería cambiar como resultado del desarrollo de una sociedad digital? ¿O hay “constantes” que permanecerán?
  1. En pocas palabras defina la materia o especialidad que enseña. ¿Está de acuerdo que el conocimiento académico es diferente del conocimiento cotidiano? Si es así, ¿en qué medida es importante para sus alumnos el conocimiento académico? ¿su importancia está creciendo o disminuyendo? ¿Por qué? Si está disminuyendo, ¿qué lo está reemplazando, o que debería reemplazarlo?

 

Referencias

Anderson, C. (2008) The End of Theory: The Data Deluge Makes the Scientific Method Obsolete Wired Magazine, 16.07

Castells, M. (2000) The Rise of the Network Society Oxford: Blackwell

Downes, S. (2007) What connectivism is Half An Hour, February 3

Gilbert, J. (2005) Catching the Knowledge Wave: the Knowledge Society and the Future of Education Wellington, NZ: New Zealand Council for Educational Research

Laurillard, D. (2001) Rethinking University Teaching: A Conversational Framework for the Effective Use of Learning Technologies New York/London: Routledge

Lyotard, J-F, (1984) The Post-Modern Condition: A Report on Knowledge Manchester: Manchester University Press

Surowiecki, J. (2004) The Wisdom of Crowds: Why the Many Are Smarter Than the Few and How Collective Wisdom Shapes Business, Economies, Societies and Nations New York: Random House

Ver también:

Rugg, G. (2014) Education versus training, academic knowledge versus craft skills: Some useful concepts Hyde and Rugg, February 23

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