Anexo 1: Crear un entorno eficaz de aprendizaje

A.4 Gestión del contenido

Figura A.4.1 Gestión de contenidos

Para la mayoría de los profesores e instructores, el contenido sigue siendo un componente clave. El contenido incluye hechos, ideas, principios, pruebas y descripciones de procesos o procedimientos. Se dedica mucho tiempo decidiendo qué contenido se debe incluir en el plan de estudios, que se debe cubrir en un curso o un programa, que fuentes de contenido como libros de texto se deben incluir, entre otros. Los profesores e instructores suelen sentirse presionados para cubrir todo el plan de estudios en el tiempo disponible. En particular, las clases presenciales siguen siendo el medio fundamental para organizar y distribuir el contenido.

Se ha mencionado varias veces en este libro la necesidad de balancear el desarrollo de conocimiento y el desarrollo de competencias, sin embargo las decisiones sobre el contenido siguen siendo más importantes en la educación. Especialmente, los instructores deben formularse las siguientes preguntas: ¿Qué contenido específico agregará valor a los objetivos generales de este curso o programa? ¿Qué contenido los estudiantes querrían incluir o evitar si fuera necesario?

A.4.1 Objetivos del contenido

Los instructores en la educación postsecundaria tienden a pasar por alto las decisiones sobre el contenido -esto es lo que enseñamos-. Sin embargo, es importante, al diseñar la enseñanza para la era digital, tener objetivos claros sobre el contenido. ¿Por qué queremos que los estudiantes conozcan hechos, ideas, principios, pruebas y descripciones de procesos o procedimientos? ¿El aprendizaje de contenidos específicos es un objetivo en sí mismo, o es un medio para llegar a un fin? Por ejemplo, ¿hay un valor intrínseco en conocer la tabla periódica, o las fechas de las batallas, o son los medios para un fin, por ejemplo para realizar experimentos o entender por qué el francés es la lengua oficial en Canadá?

Las preguntas son relevantes porque en la era digital se podría argumentar que el aprendizaje o la memorización de contenidos son menos importantes o incluso irrelevantes dado que es fácil buscar y encontrar esos hechos o definiciones o ecuaciones. Los cognitivistas sostienen que el contenido debe enmarcarse o contextualizarse para que tenga sentido. ¿Es necesario aprender contenidos solamente porque nos permitirá resolver problemas o tomar decisiones, etc. o en cambio es necesario aprender contenidos solamente cuando es necesario, dado que ahora es tan fácil tener acceso a esos contenidos?

Probablemente, más importante que el profesor o instructor indique con claridad por qué está enseñando determinado contenido, sea que los estudiantes comprendan el motivo. Una manera de plantearlo es preguntarse: ¿qué valor añade a los objetivos generales de este curso o programa de enseñanza este contenido específico? ¿Los estudiantes necesitan memorizar este contenido, o necesitan saber dónde encontrarlo, y cuándo es importante usarlo? Por supuesto, esto implicará que las metas para el curso sean muy claras.

 A.4.2 Cantidad y Profundidad

 Figura A.4.2 ¿Hay demasiado contenido en su curso? Imagen: © handyguyspodcast.com

En muchos contextos, los instructores no tienen poder de decisión sobre el contenido. Los organismos externos, como las agencias de acreditación, los gobiernos estatales o provinciales, o las juntas profesionales determinan que contenido debe cubrir un curso o un programa. Sin embargo, el rápido crecimiento del conocimiento científico y tecnológico desafía cada vez más la idea de un cuerpo fijo de contenidos que los estudiantes deben aprender. Los programas de ingeniería y de medicina luchan por cubrir en seis u ocho años de educación formal todos los conocimientos que son necesarios para el ejercicio profesional. Los profesionales tendrán que seguir aprendiendo después de su graduación si desean mantenerse al día con los nuevos desarrollos en su campo.

En particular, cubrir los contenidos rápidamente o sobrecargar a los estudiantes con contenido no son estrategias efectivas de enseñanza, ya que aún trabajando todas las horas de vigilia no se logrará que los estudiantes adquieran toda la información que necesitan en sus profesiones. La especialización ha sido una forma tradicional de manejar el crecimiento del conocimiento, pero eso no ayuda en el tratamiento de problemas complejos o problemas del mundo real, que generalmente exige enfoques interdisciplinarios y más amplios.

Por lo tanto, los instructores necesitan desarrollar estrategias que permitan a los estudiantes hacer frente a las cantidades masivas y crecientes de conocimiento en su campo.

Una forma de abordar el problema de la explosión del conocimiento es centrarse en el desarrollo de competencias y destrezas, como la gestión del conocimiento, la resolución de problemas y la toma de decisiones. Sin embargo, estas destrezas no están despojadas de contenido. Con el fin de resolver problemas o tomar decisiones, es necesario el acceso a los hechos, principios, ideas, conceptos y datos. Para gestionar el conocimiento, es necesario saber qué contenido es importante y por qué, dónde encontrarlo y cómo evaluarlo. En particular, puede haber conocimiento o contenido básico o central que sea necesario dominar para la mayoría de las actividades profesionales. Una destreza será entonces la capacidad para diferenciar entre las áreas esenciales y deseables de contenido, y para asegurar que el contenido básico se va cubrir, sea cual fuere el proceso adoptado para desarrollar las competencias.

A.4.3 Fuentes

Otra decisión importante para los docentes en la era digital es dónde buscar contenido. En la época medieval, los libros eran escasos, y la biblioteca era una fuente esencial de contenido no sólo para los estudiantes sino también para los profesores. Los profesores tenían que seleccionar, mediar y filtrar el contenido porque las fuentes de contenido eran extremadamente escasas. No estamos en la misma situación hoy. El contenido está literalmente en todas partes: en Internet, en las redes sociales, en los medios de comunicación masivos, en las bibliotecas y en los libros, así como en la sala de conferencias.

Generalmente, se dedica mucho tiempo a las reuniones departamentales o de carrera para decidir que libros de texto o artículos se propondrá leer a los estudiantes. Uno de los motivos para seleccionar o limitar el contenido es limitar el costo para los estudiantes, así como la necesidad de focalizar en un número limitado de material dentro de un curso o programa. Sin embargo, hoy en día, el contenido es cada vez más abierto, libre y disponible bajo demanda a través de Internet. La mayoría de los estudiantes tendrán que seguir aprendiendo después de graduarse. Cada vez más, recurrirán a los medios digitales para acceder a sus fuentes de conocimiento. Es por esto, que a la hora de decidir sobre el contenido deberíamos considerar:

  1. a) ¿Hasta qué punto es necesario que el instructor elija el contenido de un curso o programa (además de los temas de la currícula) y hasta qué punto deberían los estudiantes tener la libertad de elegir tanto el contenido como la fuente de ese contenido?
  2. b) ¿Hasta qué punto es necesario que el instructor imparta el conocimiento por ejemplo a través de una conferencia o diapositivas de PowerPoint, cuando el contenido está disponible en otros lugares? ¿Cuál es el valor agregado que proporciona el instructor al distribuir el contenido por sí mismo? ¿Podría utilizar mejor el tiempo de otra forma?
  3. c) ¿Hasta qué punto tenemos que proveer criterios o lineamientos a los estudiantes para elegir y utilizar el contenido de acceso libre?, y ¿cuál es la mejor manera de hacerlo?

Al contestar estas preguntas, también deberíamos preguntarnos si nuestras decisiones ayudarán a los estudiantes a gestionar mejor el contenido por sí mismos después de graduarse.

A.4.4. Estructura

 Uno de los aspectos más importantes que los profesores e instructores proporcionan es estructurar la secuencia y la interrelación de los diferentes elementos del contenido. La estructura incluye:

  • la elección y secuenciación de los contenidos;
  • el desarrollo de un enfoque particular o enfoque de áreas de contenido específico;
  • la ayuda a los estudiantes a analizar, interpretar y aplicar el contenido;
  • la integración y la relación con otras áreas de contenido.

Tradicionalmente, el contenido se estructura dividiendo el curso en clases que se imparten en una secuencia particular y que se dedican a un tema determinado, y dentro de las clases, los instructores “contextualizan”e interpretan el contenido. Sin embargo, las nuevas tecnologías proporcionan medios alternativos para estructurar el contenido. Los sistemas de gestión de aprendizaje como Blackboard o Moodle permiten a los instructores seleccionar y secuenciar los materiales, a lo que los estudiantes pueden acceder desde cualquier lugar, a cualquier hora y en cualquier orden. La disponibilidad a una variedad extensa de contenidos a través de Internet, y la capacidad de reunir y ordenar el contenido a través de blogs, wikis y e-portafolios, les permitirá a los estudiantes cada vez más imponer sus propias estructuras sobre el contenido.

Los estudiantes necesitan algún tipo de estructura dentro de las áreas de contenido, en parte debido a que algunos temas se tienen que aprender en “el orden correcto”, en parte porque sin esa estructura se puede tornar en una maraña de temas que no están relacionados, y en parte porque los estudiantes no pueden saber o identificar qué es importante y qué excede a un área de conocimiento determinada, por lo menos hasta que comienzan a estudiarlo. Los estudiantes novatos en particular necesitan saber lo que deben estudiar cada semana. Los resultados de las investigaciones al respecto sugieren que los estudiantes novatos se benefician mucho de enfoques bien estructurados, secuenciales en contenido, pero a medida que ganan experiencia en el dominio del tema, buscan desarrollar sus propios enfoques para la selección e interpretación del contenido.

Por consiguiente, al decidir sobre la estructura del contenido de un curso o programa los instructores necesitan reflexionar sobre:

  1. a) ¿cuánto debería estructurar el contenido, o cuánto debería dejar librado para que elijan los estudiantes?
  2. b) ¿cómo las nuevas tecnologías afectan la forma en que se estructura el contenido? ¿Permitirán ofrecer estructuras más flexibles que se adapten a una amplia variedad de necesidades de los estudiantes?

Del mismo modo, al responder estas preguntas debemos preguntarnos lo importante que es para los estudiantes ser capaces de estructurar el contenido por sí mismos, y si nuestras respuestas a las dos preguntas anteriores los ayudarán a lograrlo.

A.4.5 Actividades

 Por último, ¿qué actividades tenemos que proponer a los estudiantes para ayudarlos a aprender el contenido? Para responder a esta pregunta tendrá que revisar las metas de aprendizaje y los objetivos generales del curso:

  • si la memorización es importante, entonces se podrán proponer evaluaciones con corrección automatizada que indican las respuestas correctas;
  • si el objetivo es permitir a los estudiantes que recurran a contenidos como hechos, principios, datos o evidencias para construir un argumento, para resolver ecuaciones, o para diseñar un experimento, entonces será necesario ofrecer oportunidades para entrenar esas competencias;
  • si el objetivo es ayudar a los estudiantes a gestionar el conocimiento, entonces será necesario establecer tareas que los obliguen a seleccionar, evaluar, analizar y aplicar los contenidos.

Veremos que la tecnología nos permite ampliar considerablemente la variedad de actividades que los estudiantes pueden realizar para dominar el contenido, sin embargo, estas actividades deben estar relacionadas con los objetivos de aprendizaje establecidos para el curso o programa. Sin actividades previstas, el contenido simplemente entra en el cerebro un día y se va al día siguiente.

 A.4.6 En conclusión

Especialmente o incluso en la era digital, el contenido, sigue siendo fundamental, sin embargo el papel que juega el contenido es cambiante, algunas veces se torna el medio para alcanzar un fin, como para el desarrollo de competencias, en lugar de ser un fin en sí mismo. Debido al rápido crecimiento del conocimiento en casi todas las áreas temáticas, es particularmente importante tener en claro que papel y propósito persigue el contenido en un curso, y comunicar esta decisión de manera eficaz a los estudiantes.

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